Un regalo.
Completamente gratis.
Pero antes.

¿Cuánto cuesta tomar las riendas de tu futuro?
¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por la receta para tener una vida plena?
¿Cuánto dejarías de lado por avanzar hacia ese futuro que tanto deseas?

Si estás aquí es porque estás cansado de tu situación actual.

Quieres cambiarla de una puta vez.

De algún modo has llegado hasta ese punto en el que no te importaría nada mandarlo todo a la mierda.

En ese punto en el que no sabes si ir la universidad, cambiar de carrera o pirarte del país.

Nadie termina de comprenderte del todo.

Pides consejo y lo único que escuchas son cosas como:

“-Algo tendrás que hacer. -Algo tendrás que estudiar. -Escoge lo que más salida tenga.”

Y te quedas como:

“-¡No jodas! ¿Si? Jamás se me había pasado por la cabeza. Gracias por tu sabio consejo…”

¿Qué haces? ¿Es su culpa por no entenderte y aconsejarte?
¿Acaso la culpa es tuya por no saber explicarte bien?

Buscar culpables hace que mires al pasado con resentimiento. Con odio.

Si eso es lo que deseas, adelante.

No voy a ser yo quien te pare.

Buena suerte.

Yo te aconsejo que apechugues.
Te aconsejo que te pares en el aquí. En el ahora.
Te aconsejo que mires lo que tienes y lo que puedes hacer con ello, sin pensar en lo que te falta.

Si no sabes a donde vas, tampoco sabrás lo que necesitas.

De modo que relaja la raja.

Párate a pensar adónde quieres ir. Lo que quieres hacer. Lo que quieres ser.

¿Por qué esto puede cambiar tu vida para siempre?

R

Porque te vas a hacer preguntas que nunca antes te habías hecho.

R

Porque vas a mirar en tu interior sin juzgarte.

R

Porque te proyectarás en el futuro con entusiasmo.

¿Por qué puede que esto NO sea para ti?

Q

Porque si no estás dispuesto a poner de tu parte, de nada te servirá.

Q

Porque si crees que te estoy vendiendo humo, de nada te servirá.

Q

Porque si piensas que eres un inútil incapaz de hacer nada, de nada te servirá.

Yo también he estado en tu misma situación

Cuando llegó la época de empezar a plantearme seriamente lo que quería hacer con mi vida, lo único que tenía claro es que no quería ir a la universidad, tirarme allí como mínimo 4 años estudiando algo que probablemente no me gustase para después ponerme a freír hamburguesas.

Esos super planazos no van conmigo.

Escuchaba noticias de que no había trabajo y de jóvenes que se iban al extranjero a probar suerte.

Así que decidí subirme al carro e irme yo también.

No había nada que perder.

Nunca lo hay.

Me lo tomé como que era el mejor momento de mi vida para hacer algo así. Como que si no lo hacía en ese momento, ya nunca podría hacerlo.

Con los años me di cuenta que, aun trabajando y ganando dinero,
seguía igual de perdido que antes.
Aunque en el fondo sabía que tarde o temprano daría con la respuesta.

No sabría decir por qué estaba tan seguro. Tan solo sabía que lo sabría cuando llegase el momento.

Entonces ese momento llegó. Fue jodidamente mágico.

Por casualidad, un día como otro cualquiera, encontré por las redes sociales un nuevo concepto que me cambiaría la vida para siempre.

¡Habían personas viviendo de un modo completamente nuevo que yo desconocía por completo!

Cuanto más cosas leía al respecto, más percibía como si me estuviesen hablando solamente a mí. A nadie más.

Me decían que la espera había llegado a su fin y que me fuese con ellos para enseñarme el tipo de profesión por el que llevaba tantos años esperando.

El Nomadismo Digital.

De ellos aprendí que lo único que necesitaba era tener un propósito en mi vida.

Un propósito que me ayudase a saber quien era en realidad.
Un propósito que me enseñase cómo ayudar a otros con una pasión incalculable.
Un propósito que me dijese cuál era ese potencial que llevaba tanto tiempo gestándose en mi interior.

Así que.

Si aún no habías tomado la decisión, insisto.

Todo lo que necesitas es saber como crearte uno.

Y por último te diré que, cuanto más hundido estés, mayor será el subidón al crearlo.

UN NUEVO COMIENZO

Si de verdad sientes que crear un propósito marcará un antes y un después en tu vida, descárgalo.

Si estás concienciado de que necesitas un cambio y que esto es el primer paso, descárgalo.

Si tienes los cojones para ahondar en tus sentimientos e invertir el tiempo necesario, descárgalo.

¡Cállate ya y dámelo!